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Tienes que estar loco si quieres tener éxito

Opinión5 min de lectura

Cuando alguien me cuenta lo que quiere lograr, casi siempre termina con la misma frase: "quiero algo realista". Suena sensato. Y casi siempre es la razón por la que esa persona lleva años en el mismo sitio.

Te lo digo sin rodeos: si quieres tener éxito, vas a tener que estar un poco loco. No loco de hacer tonterías. Loco de ponerte una meta que hoy le parece exagerada a la gente que te rodea, y hasta a ti. Las metas realistas dan resultados realistas, o sea, más de lo mismo.

Siempre estás persiguiendo una meta, aunque no la hayas elegido

Todo lo que haces tiene un para qué: abrir el celular, aceptar una reunión, dejar algo para mañana. La pregunta no es si tienes metas. La pregunta es quién las eligió.

Si no las eliges tú, te las eligen otros: terminar la carrera, el trabajo "seguro", la casa, el cargo con nombre largo. Nada de eso está mal. El problema es que muchas veces nunca te sentaste a preguntarte si de verdad lo querías.

Y ahí está la trampa. Una meta se siente realista justamente porque es lo que ya se esperaba de ti. No te pide pensar distinto ni soltar nada. Te mantiene ocupado, pero en el mismo lugar.

La cabeza, cuando no tiene un rumbo claro, se desordena. Se distrae, le da vueltas a lo mismo y reacciona a lo que venga. Solo se ordena de verdad cuando la distancia entre lo que eres y lo que quieres ser se vuelve tan grande que ya no puedes seguir igual. Una meta realista nunca te pone en esa incomodidad. Una meta loca, sí.

Qué le pasa a tu cabeza cuando te pones una meta loca

Todo el tiempo estamos imaginando el futuro, y eso que imaginamos decide lo que hacemos hoy. Si te imaginas en pequeño, actúas en pequeño.

Tu atención siempre está al servicio de algo. O está al servicio de una meta tuya, o de lo que llegue de afuera: notificaciones, urgencias de otros, lo que alguien publicó. Si no tienes una meta que te importe, no estás libre. Estás disponible para cualquiera.

Cuando te pones una meta que parece imposible, empiezas a ver cosas que antes se te pasaban: esa conversación, ese contacto al que nunca llamabas, ese número del negocio que no revisabas. Afuera no cambió nada. Cambió lo que tú miras.

Además, aprendes más rápido. El cerebro cambia cuando se enfrenta a algo nuevo y difícil, no cuando repite lo de siempre con un poquito más de esfuerzo.

Y pasa algo más: ya no tienes que obligarte. Piensa en alguien que se propone tener su propio negocio en un año sin saber nada del rubro. Al principio le da curiosidad entender cómo funciona. Después le empieza a importar de verdad, porque es algo que eligió él y nadie se lo impuso. Y cada semana nota que sabe un poco más que la anterior. Esa mezcla lo empuja solo, sin tanta fuerza de voluntad. Con una meta de "un poquito más de lo mismo", nada de eso aparece.

Los "locos" que lograron cosas grandes

Los que trabajaron con Steve Jobs contaban que tenía un "campo de distorsión de la realidad". Decía que algo se iba a hacer, aunque todos pensaran que era imposible, y el equipo dejaba de discutir si se podía y empezaba a discutir cómo. Tenían los mismos recursos. Lo único que cambió fue la pregunta.

Eso es lo que quiero que te lleves: una meta no es solo un lugar al que llegas o no llegas. Decide qué vas a notar, qué vas a aprender y qué vas a dejar pasar en los próximos meses.

Una meta realista te deja en el mapa que ya conoces. Una meta loca te obliga a dibujar uno nuevo.

Cómo ponerte tu propia meta loca

  1. Elige una sola meta, ponle fecha y asegúrate de que te dé un poco de vértigo. Si con lo que haces hoy ya podrías lograrla, todavía es muy chica. Y que sea tuya, no la que otros esperan de ti.
  2. Revisa tu semana y suelta todo lo que no te acerque a esa meta: hábitos, compromisos, hasta algunas personas. No se trata de hacerlo "un poquito menos", porque eso casi siempre es una forma elegante de no decidir.
  3. Deja de preguntarte cómo trabajar más y pregúntate qué es lo que hace que todo lo demás rinda más. Puede ser un sistema, una alianza, mejorar tu oferta o aprender algo nuevo. No vas a verlo claro desde el primer día, pero cuando lo encuentres, hazlo primero.

Esto último es lo que más me costó entender en mi propio negocio. Crecer de verdad casi nunca viene de hacer más. Viene de encontrar eso que hace que lo que ya haces valga diez veces más. Y solo lo buscas cuando tu meta es tan loca que lo necesitas.

Por dónde empezar esta semana

No te pido que cambies tu vida hoy. Te pido una hora, un papel y tres respuestas: ¿cuál es esa meta que te da un poco de vergüenza decir en voz alta?, ¿qué vas a dejar de hacer por completo para ir por ella? y ¿cuál es la acción de esta semana que mueve más que todas las demás juntas?

Si quieres ir un paso más allá, trae esas tres respuestas a una sesión de discovery conmigo. Revisamos juntos tu meta, vemos qué te está frenando y sales con las tres acciones que más impacto van a tener. Escríbeme por WhatsApp desde el botón de abajo y coordinamos.

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